Especie de insecto coleóptero de la familia Cerambycidae. Estos longicornios se distribuyen por el paleártico: sur de la península ibérica (España y Portugal), el norte del Magreb y Cerdeña. Mide entre 12 y 20 mm, estando activos los adultos desde julio hasta septiembre. En las noches de verano suele acudir a los focos luminosos.
Mostrando entradas con la etiqueta coleoptero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta coleoptero. Mostrar todas las entradas
jueves, 15 de marzo de 2018
jueves, 22 de septiembre de 2016
Acmaeodera crinita
Tenemos aquí a un insecto coleóptero de la familia Bupréstida con un tamaño que ronda entre los 7 y los 10 milímetros. Su cuerpo, de coloración negro-azulada es alargado y acuminado ( que acaba en punta disminuyendo gradualmente el tercio superior), sin manchas de ningún tipo. Presenta pubescencia rígida de color negro, cubriendo todo el cuerpo. Élitros (alas anteriores endurecidas) subparalelos hasta el borde posterior, fuertemente atenuados posteriormente.
Su ciclo biológico parece ser bianual, apareciendo los adultos a partir de primeros de Abril en el sur peninsular, y alcanzando el mes de julio en localidades más septentrionales. A los adultos se les observa principalmente sobre flores de compuestas amarillas (aunque no es el caso del ejemplar de la fotografía).
Es una especie de distribución claramente mediterránea, presente en toda la franja que va desde España hasta el este de Turquía e Irán.
lunes, 27 de abril de 2015
Trichodes octopunctatus
Tenemos aqui un coleoptero de la familia Cleridae fácil de encontrar en Rota y que se distribuye por todo el Mediterráneo occidental: España (más difícil de encontrar en su tercio norte), Portugal, sur de Francia y Magreb. También se le conoce como escarabajo de ocho puntos.
Especie florícola que se alimenta de otros pequeños insectos y larvas y en menor medida de néctar y polen. Suele encontrarse sobre diversos tipos de flores, aunque prefiere las plantas pertenecientes a la familia Umbelliferae (como cardos, hinojo, zanahoria silvestre, etc).
Se trata de un escarabajo con un tamaño medio que suele superar el centímetro, cuerpo alargado, y colores vivos (azul oscuro, rojo, negro). Cabeza grande y cuerpo peludo, pubescente, incluidos los élitros. Antenas formadas por 11 artejos (esta palabra significa cada una de las partes en que se dividen los apéndices -patas, antenas, palpos, etc- de los artrópodos), el último en forma de maza. La especie se caracteriza por la presencia de 8 puntos negros sobre los élitros de color rojo anaranjado.
![]() |
| Nuestro escarabajo sobre una flor de crisantemo. Al lado una arañita 'Runcinia grammica'. |
Presenta cabeza, antenas, pronoto y patas negras. También es negro el pequeño escudete. Los élitros (alas anteriores) son rojos o anaranjados con una serie de puntos negros de tamaño variable (pudiendo incluso faltar alguno). Normalmente presenta un punto negro a cada lado del escudete, en el borde anterior de los élitros. Luego se observan, normalmente 4 puntos negros en cada élitro: uno centrado en el tercio anterior, dos a la misma altura entre el segundo y tercer tercio y otro en la zona apical (no presente en el individuo de la foto de arriba). Está recubierto por todo el cuerpo por largos pelos blancos erizados. Poseen alas verdaderas, bajos sus élitros, que usan habitualmente para cambiar de flor o planta.
Este colorido, tan vistoso, se conoce como aposematismo, presencia de rasgos llamativos con la finalidad de alejar a sus potenciales depredadores. En este caso es sólo de imitación, lo que se conoce como mimetismo batesiano, ya que esta especie no es tóxica, ni excesivamente peligrosa para sus predadores.
Las hembras depositan sus huevos sobre abejas solitarias, silvestres y mucho más raramente sobre abejas melíferas. Las larvas devoran, huevos y larvas de abejas, también pueden tomar miel.
lunes, 6 de abril de 2015
Rhynchophorus ferrugineus
Esta entrada está dedicada a uno de los animales que más daño está haciendo en los últimos años en nuestro entorno y que tristemente es muy conocido por todos, tanto por encontrarlo frecuentemente en calles y campos, como por sus efectos nocivos. Nos referimos al picudo rojo.
Se trata de una especie de coleóptero de la familia curculionidae, originario del Asia tropical. Es un gorgojo de gran tamaño, entre dos y cinco centímetros. Su color rojizo ferruginoso lo hace inconfundible. La larva perfora galerías de más de un metro de longitud en los troncos.
Después de alcanzar el estadio final, la larva se envuelve en un capullo que construye con fibras de la propia palmera, donde se convierte en pupa para completar su reorganización física y convertirse, tras el proceso de metamorfosis en el insecto adulto. Este proceso puede tardar de menos de una semana a varias semanas, dependiendo de las condiciones medioambientales.
La vida media de este coleóptero, en el estadio adulto, oscila entre 45 y 90 días, dependiendo de las condiciones de su entorno: climatología, alimentación, etc. Desde que eclosiona del huevo hasta su muerte tiene una vida media de entre 130 y 200 días.
El picudo rojo, completa su ciclo biológico dentro del mismo hospedador, sin necesidad de cambiar de palmera hasta que esta ha sido destruida en su totalidad, es decir, hasta que el animal se queda sin alimento suficiente para la cría de la nueva estirpe o para el crecimiento del individuo. El individuo adulto manifiesta una intensa actividad diurna; es entonces cuando sale en busca de nuevos ejemplares de palmera para infectarlas y depositar los huevos de las nuevas generaciones. En el plazo de un año este escarabajo es capaz de completar hasta tres ciclos biológicos.
Sus plantas hospedantes son fundamentalmente de la familia de las palmeras, entre ellas Phoenix canariensis (palmera canaria) y Phoenix dactylifera (palmera datilera), muy frecuentes en nuestra localidad, aunque se han constatado ataques en otras especies incluyendo el palmito, Chamaerops humilis. Las plantas, cuando se ven afectadas por la plaga, sufren amarilleamiento y marchitamiento, pudiendo llegar a producirse la muerte del pie afectado. El control de esta plaga es complicado y por el momento, a falta de método seguro, se procede a la eliminación de los pies afectados y los que se sospecha pudieran estarlo, para evitar la propagación del insecto.
El picudo rojo se ha extendido a numerosos países, de África, Europa y América, ajenos a su área de distribución natural debido al transporte humano. En España la plaga apareció por vez primera en 1993 en Almuñécar. Tanto aquella vez como en las posteriores introducciones en diversos puntos de Andalucía oriental, Murcia y la Comunidad Valenciana, ha llegado a través de palmeras infectadas procedentes de Egipto u otros países del norte de África. Actualmente está afectando a todas las palmeras de las áreas más cercanas a la costa de los países del sur de Europa.
En 2005, la plaga se detectó en el palmeral de Elche, considerado el mayor palmeral de Europa. En América se reporta en las Antillas Holandesas (2009) y California, EE.UU. (2010).
La localidad de Rota también se ha visto muy afectada en los últimos años lo que ha obligado a talar gran parte de nuestras palmeras.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




.jpg)

