martes, 20 de marzo de 2018

Sphodromantis viridis

© Antonio J. Pizarro

Insecto de la familia Mantidea conocido popularmente como mantis acorazada o mantis africana, al ser eminentemente una especie africana, siendo el sur de la Península Ibérica su única zona de distribución fuera de ese continente. Pese a lo que pueda parecer para los no expertos (como yo), no se trata del animal conocido como mantis religiosa, siendo su principal rasgo diferenciador, entre otros, la mancha blanca existente en su abdomen, sobre sus alas.

© Antonio J. PizarroSon de color verde o pardo, pudiendo adquirir diversas tonalidades intermedias, y como pasa en muchísimos otros insectos, las hembras son algo mayores (hasta 9 cm) que los machos (7 cm).

Son seres de hábitos diurnos y viven sobre la tierra, ramaje o tallos de plantas. Es una especie que se adapta bien al entorno en que vive. Podemos encontrarla tanto en zonas de matorral, con clima muy seco, como en jardines y bosques con mayor contenido en humedad ambiental. En general podemos encontrarla en ambientes en los que exista una buena cantidad de insectos de los que alimentarse.

La mantis es un insecto depredador, tiene una dieta exclusivamente carnívora, siendo su principal fuente de alimento otros tipos de insectos y arácnidos. Acecha a sus víctimas inmóvil en algún arbusto, o matorral. Para cazar goza de un sentido de la vista muy desarrollado gracias al enorme campo visual que le facilitan la gran movilidad de la cabeza junto con sus grandes ojos compuestos.  Las mantis devoran con sus fuertes mandíbulas a sus presas inmediatamente después de su captura.

Cuando nacen, lo hacen en estado de ninfa (foto inferior), mudan su envoltura hasta 6 veces antes de convertirse en ejemplares adultos. Para ello se suspenden de alguna ramita, hacia abajo. El color del medio en el que habita durante su última muda determina el color del adulto.

© Antonio J. Pizarro

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