miércoles, 8 de abril de 2015

Nicotiana glauca

Antonio J. Pizarro

 Conocida por algunos como 'tabaco moruno' o 'árbol del tabaco', la Nicotiana glauca es una especie solanaceae invasora originaria de Sudamerica (Argentina, Paraguay y Bolivia) que hoy en día se encuentra ampliamente naturalizada en las provincias costeras mediterráneas y suratlánticas, penetrando hacia el interior hasta Extremadura, Albacete y Toledo, y también en ambos archipiélagos. En Rota es muy fácil de ver en caminos y prados degradados.

Antonio J. PizarroSe trata de un arbusto o arbolillo perennifolio, completamente glabro en todas sus partes (liso, brillante y sin pelillos) de hasta 7 metros de altura, con la corteza del tronco de color pardo-grisácea. Sus ramas tienen la corteza de color verde, bastante quebradizas. Hojas de ovadas a lanceoladas, de 5 a 25 centímetros de longitud, cubiertas, al igual que las ramas, de una capa de pruína de color blancoazulado, dispuestas alternas, pecioladas, de olor desagradable al partirlas.

Sus flores, de 3 a 4,5 cm de longitud, se presentan en inflorescencias en panículas terminales. Corola en tubo estrecho y largo, ensanchada hacia el ápice y de nuevo contraída en la boca, rematada en cinco lóbulos, de color amarillo, unas cuatro veces más larga que el cáliz. Fruto en cápsula ovoide o elipsoidal, envuelta por el cáliz persistente, dehiscente por 2-4 valvas. Semillas muy numerosas, diminutas, de color negro, con la testa reticulada. Florece de abril a octubre, aunque en zonas de inviernos muy suaves puede hacerlo durante casi todo el año. Se reproduce principalmente por semilla aunque también rebrota fácilmente de raíz. En condiciones, favorables, ya en el primer año las jóvenes plantas pueden alcanzar tres metros de altura y florecer. Es bastante tolerante a los daños mecánicos, y aunque le perjudican mucho los fríos invernales, puede rebrotar de raíz después de haber perdido la parte aérea.


Crece espontáneamente en casas abandonadas, solares y bordes de caminos, aunque casi siempre en lugares no muy alejados del mar. En España es especialmente problemática en las Islas Canarias, donde se realizan labores periódicas de eliminación, al igual que en el Parque de Doñana.

Hay que tener precaución con ella, ya que es muy tóxica para consumo humano, utilizándose antiguamente en su lugar de procedencia por algunas tribus como veneno para matar a sus enemigos.
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